El duende del cerro

Alrededor de la leyenda del duende se rigen varias historias y es que cada lugar tiene sus cuentos de terror y suspenso, uno de ellos dice que hubo un niño que murió sin haber tenido la dicha de ser bautizado, por otro lado lo que se ha escuchado que un niño muy malo se atrevió a golpear a su madre.

Las características de este pequeño malévolo es que lleva un sombrero muy grande y llora como una criatura de pocos meses, además tiene una mano de hierro y otra de lana y cuando alguien se acerca le pregunta con cuál de las dos quiere ser golpeado. Algunas personas dicen que sin importar la elección el duende te terminará golpeando con la mano de hierro, sin embargo existen otros que con certeza aseguran que los más crédulos eligen la mano de lana, sin saber que en realidad es aquella la que más dolor termina causando.

Este ser tiene ojos malignos y dientes agudos y afilados. Siempre aparece a la hora de la siesta o en noches oscuras cerca a las quebradas. Tiene preferencia por los infantes de edad inferior, aun así guarda un encanto por darles buenas palizas a los niños mayores.

El duende del cerro

Una de sus historias dice que un arqueólogo se internó en un cerro y durante su siesta escuchó el llanto imparable de una criatura pequeña, cuando decidió acercarse a ver lo que pasaba visualizó a un pequeño indefenso en cuclillas y mirando al piso. Cuando se le acercó para preguntarle qué le sucedía el niño levantó la mirada y el arqueólogo se quedó espantado al ver tan perturbador rostro que a carcajadas mostraba una muy filuda y asquerosa dentadura y el monstruo le dijo: tatita, observa mi sonrisa.

El arqueólogo emprendió la huida a la mayor velocidad posible y jamás regresó por aquellos cerros.

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