El tornado


Mi profesor de historia me pidió que revisara un libro que contenía leyendas de México cortas, el cual únicamente estaba disponible en la biblioteca del colegio. Por tal motivo, al escuchar la chicharra me apresuré y subí hasta el almacén de libros, debido a que tenía miedo de que un estudiante de doctorado se lo llevara a su domicilio y yo no pudiera completar la tarea encomendada.

Gracias a que traía apuntado en un papelito el número de estante en el que se encontraba, me fue fácil hallarlo. De entre todas las crónicas que leí, una despertó mi curiosidad. Tanto así que en vez de idear una historia propia, decidí reseñar ese relato.

A continuación contaré los puntos más relevantes de la leyenda. Ningunos novios se amaban tanto como Guadalupe y Pedro. Se conocieron un día domingo en la plaza central e inmediatamente después de eso, decidieron que debían estar juntos uno del otro hasta la eternidad.

Transcurrieron más de siete años de hermoso noviazgo, hasta que decidieron contraer nupcias. Desde luego, en aquellos años en los que se desarrollaba esta historia, las relaciones amorosas eran diametralmente distintas a las de hoy en día.

Es decir, hoy es bastante común que las parejas se vayan a vivir juntos antes de casarse, para así estar seguros de que en efecto tienen cosas en común que permitan que su cariño trascienda más allá del enamoramiento.

Retomando el tema, un día de julio, un tornado azotó la ciudad. El gobierno municipal advirtió que ninguna persona debía estar fuera de sus hogares, ya que la situación era extremadamente peligrosa.

Sin embargo, Pedro llamó a la casa de su novia para saber si ésta se encontraba a salvo. Infortunadamente, los familiares de Lupita le dijeron que había salido desde en la mañana y que no habían podido localizarla.

Como era de esperarse, los pensamientos negativos se adueñaron de la mente de Pedro, con lo que decidió salir a buscar a su amada. Las calles estaban inundadas y la corriente arrastraba a las personas.

De pronto sus pies chocaron con un cuerpo inerte. Para sorpresa de Pedro, el cadáver era el de Guadalupe. Su corazón se llenó de dolor y en ese mismo instante se quitó la vida, no sin antes prometiéndole a su novia que estarían juntos por siempre.

En la actualidad, en las noches en las que se ven varias estrellas, si te fijas con atención podrás notar a dos de ellas que permanecen juntas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *